Félix García Yáñez
COREN es la cara más visible de la agroindustria en Galicia, establecida en la provincia de Ourense como resultado de un cooperativismo orientado a la industrialización agraria que impuso la dictadura franquista. Desde entonces, este grupo empresarial no ha hecho más que ampliar su poder en el territorio, reforzado por los estrechos vínculos que mantiene con el resto de poderes (político, mediático y financiero). Desde 2017, representa más del 50 % de la producción ganadera de Galicia y, desde 2021, es uno de los proveedores de referencia de Mercadona.

Acción protesta de Nos Plantamos en Coren, octubre de 2024. Foto: Víctor Barro
La modernización de las granjas supuso que los ganaderos abandonasen la economía campesina para integrarse totalmente en la economía de mercado..
A mediados del siglo xx, el franquismo recurrió al cooperativismo agrario como salida a la crisis del campo, que se arrastraba como consecuencia de las políticas autárquicas de la dictadura. La estrategia consistió en crear las UTEC (Unión Territorial de Cooperativas), unas estructuras organizativas provinciales plagadas de funcionarios de los sindicatos verticales que, en la mayoría de los casos, fueron inoperantes. Las UTEC sustituyeron a las precedentes Hermandades de Labradores, dando continuidad a su labor como herramientas de control social y distribuidoras de unos insumos agrícolas que, al ser escasos, se venían racionando.
En 1962, la UTEC de la provincia de Ourense (UTECO) dará lugar a la actual COREN (Cooperativas Ourensanas), que no ha dejado de crecer en estos más de sesenta años de vida. En su balance del año 2024, COREN presenta una facturación de 1.099 millones de euros y unos beneficios de 10,7 millones de euros. La cooperativa, que cuenta con 3.300 trabajadores en plantilla, es la empresa con el mayor número de empleados de toda la provincia. Las tres principales actividades económicas de este buque insignia de la agroindustria gallega son: la producción avícola (32,6 %), la porcina (20,6 %) y la de piensos (19,5 %). El 11 % restante proviene de las empresas participadas en el exterior.
El modelo americano de la industria cárnica
En los años cincuenta, durante la Guerra Fría, España se integraba en la órbita defensiva de los Estados Unidos. Los Pactos de Madrid del año 1953 permitieron crear las bases militares americanas en la península, que vendrían acompañadas de múltiples empresas yanquis para dar servicio al personal militar estacionado.
Swift & Company nació en Massachusetts a mediados del siglo xix. El crecimiento de la compañía fue vertiginoso gracias a los vagones frigoríficos que empleaba para transportar la carne de vacuno desde el Medio Oeste hasta las ciudades de la costa este de Estados Unidos. Desde la Primera Guerra Mundial, su capacidad logística le permitió ser la principal suministradora de alimentos al ejército americano en Europa.
Eduardo Barreiros, uno de los grandes industriales de la época en Ourense, será quien ponga en contacto a la Swift & Company con Eulogio Gómez Franqueira, gerente de UTECO, que hasta ese momento priorizaba sus negocios en el sector vitivinícola provincial, dedicándose a conceder pequeños préstamos para la adquisición de azufre o sulfato para el tratamiento de los viñedos.
La compañía americana necesitaba garantizar el suministro de carne de pollo para los soldados instalados en las nuevas bases militares, por lo que le propuso a Eulogio que la UTECO fuera su proveedora exclusiva. Gómez Franqueira no dejaría escapar esta gran oportunidad y, en 1959, puso en marcha la nueva empresa COREN, destinada a producir para Swift Española S. A., la filial de la corporación americana en territorio español.
Al compás de COREN, se inicia el proceso de capitalización de las pequeñas cooperativas ganaderas de la provincia, dedicadas a la producción y al engorde de pollos. Gómez Franqueira, jerarca del Régimen, aprovechará su capacidad de influencia sobre las Hermandades de Labradores para expandir los créditos y préstamos que transformaron las granjas modernizando sus infraestructuras (gallineros, naves, silos…), con la contrapartida de adquirir toda su producción. La financiación se gestionaba a través de la Caja de Ahorros Provincial de Orense y, a partir de 1961, de la Caja Rural provincial, recién autorizada y dirigida por el mismo Gómez Franqueira.
COREN se constituyó como cooperativa de segundo grado para comercializar conjuntamente la producción de las pequeñas cooperativas ganaderas a las que Eulogio convenció para asociarse. Los contratos con estas cooperativas especificaban que la empresa americana se reservaba el control veterinario y la dirección técnica, así como el suministro de los piensos y de los huevos fecundados. Cada cooperativa debía contar con un mínimo de 15 socios obligados a entregar al menos 5.000 pollos cada tres meses, a riesgo de ser sancionados en caso de incumplimiento. La actividad de COREN inicia así con veinte cooperativas de veinte socios cada una: 400 socios fundadores que se reunían en sus primeras asambleas.
Y el modelo arraigó
En 1965, se produce la ruptura de los acuerdos de COREN con Swift Española. Pero la relación con los ejecutivos y directivos de la empresa americana sirvió para aprender y perfeccionar los mecanismos de gestión, financiación, diversificación e intercambios comerciales a mayor escala, sin necesidad de pasar por una escuela de negocios. Todo este bagaje se aprovechará para iniciar la expansión de COREN, que en los siguientes años se transformará en el gran complejo agroindustrial de Galicia, creando un holding empresarial diversificado en sectores complementarios que sería pionero en España.
En el mismo año de la ruptura, para evitar que las cooperativas quedaran desabastecidas, COREN monta una fábrica de piensos, a la que pronto le seguirán otras dos, e inicia una línea de producción de huevos; en 1966, levanta el matadero de aves y la planta de incubación; en 1968, amplía su actividad con la cría de ganado vacuno y empieza a operar con una red propia de comercialización; le sigue la producción de lácteos y, finalmente, tras constituir la Cooperativa de Criadores de Porcino en 1974, se suma también a este otro tipo de ganadería.
En la década de los noventa, COREN inicia un nuevo ciclo de expansión, en este caso internacional, mediante los acuerdos con empresas locales de terceros países. Operaciones que inician en Portugal para continuar después en Argentina, Rumanía, Alemania o Reino Unido, que junto con los países de Extremo Oriente representan hoy en día alrededor del 35 % del negocio cárnico del grupo.
El incremento de los negocios que supone esta expansión permitirá aumentar los beneficios, los salarios, las primas y las prebendas de la cúpula gerencial del holding, o de los herederos de los fundadores, que, a través de pagos por servicios entre las empresas del grupo, logran ocultar, desgravar o financiar empresas en el extranjero. En Portugal, por ejemplo, se dedican a invertir en inmobiliarias de Oporto, Lisboa o el Algarve, y obtienen unos beneficios extraordinarios que no están al alcance del resto de los socios cooperativistas.
Lo que COREN esconde
Los objetivos de producción de las primeras granjas se alcanzaban a través de la autoexplotación de los propios cooperativistas, que de esa forma hacían frente a las fluctuaciones de los precios de compra que imponían los gerentes de COREN. La modernización de las granjas supuso que los ganaderos, que hasta ese momento desconocían el trabajo asalariado, abandonasen la economía campesina para integrarse totalmente en la economía de mercado. Aunque presume de ser una cooperativa agroalimentaria de la economía social, COREN funciona como cualquier otra empresa de la industria cárnica, siguiendo el mismo modelo insostenible de la integración vertical y la importación de soja. De esta manera, oculta también sus prácticas laborales abusivas, como en el caso del fraude masivo de contratación de Servicarne, una falsa cooperativa en la que sus supuestos socios eran empleados por grandes empresas del sector como Novafrigsa, del grupo COREN.
Pero en los balances anuales de este holding empresarial no se computan los costes soportados por quienes habitan el territorio en el que operan sus explotaciones, ni el deterioro ambiental asociado a su actividad. La expansión de la ganadería industrial provoca la contaminación de los acuíferos y las tierras con niveles de nitratos y fosfatos que exceden la normativa ambiental. El embalse de As Conchas, en el río Limia, está cubierto por una capa verde de microbacterias tóxicas. Y es en la comarca de A Limia, epicentro de la producción para la industria cárnica de la provincia de Ourense, donde se da la mayor incidencia de diagnósticos de cáncer. Las denuncias de esta situación ante la opinión pública, iniciadas en 2007 por grupos ecologistas y vecinales, así como por la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), llevaron a COREN a instalar en el año 2016 una planta de tratamiento de purines en el municipio vecino de Celanova. A la inauguración acudieron los Conselleiros de Industria y de Medio Ambiente de Galicia, ya que la Xunta había aportado el 30 % de la inversión. Mientras tanto, la Xunta y la Confederación Hidrográfica Miño-Sil (CHMS), que detentan las competencias sobre el medio natural y sobre las aguas, retrasan y obstaculizan cualquier solución que vaya más allá de los intereses del holding. Pese a la histórica victoria judicial lograda en 2025, tras décadas de lucha vecinal, la sentencia firme del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), que obliga a estas dos instituciones a resolver el desastre ambiental, ni la Xunta ni la CHMS han actuado todavía.
La impunidad con que opera y se adueña del territorio la agroindustria sacrifica en el altar del progreso toda la vida que alberga la cuenca hidrográfica del río Limia y la somete a la voracidad del despojo para garantizar la acumulación de ganancias, mientras aboca al sector agrario a una agonía terminal de la que parece cada vez más difícil escapar.
Eulogio Gómez Franqueira, el prócer
Eulogio nace en 1917 en el municipio de Cenlle (Ourense). Su familia era campesina, pero fue educado por su abuelo, que era recaudador de contribuciones en la comarca del Ribeiro. Tras las «oposiciones patrióticas», en 1941, es nombrado maestro nacional del municipio de Castrelo de Miño (Ourense), labor que desempeña hasta el año 1962. En ese periodo es designado concejal y alcalde de la localidad por el gobernador civil. Además, preside la Hermandad de Labradores de Castrelo, lo que le brinda la ocasión para hacerse con la vicepresidencia de la Cámara Sindical Agraria de la provincia en 1959. Transcurridos dos años (1961), es nombrado gerente de UTECO-COREN y recibe el plácet ministerial y del Banco de España para montar la Caja Rural provincial. Preside la cooperativa vinícola del Ribeiro y se pone al servicio de FENOSA en el conflicto de las expropiaciones del embalse de Castrelo de Miño. Su estrella en ascenso en la nomenclatura provincial propicia que sea designado procurador de la dictadura durante el periodo 1967-1977.
Tras el cambio de régimen, con la llegada de la democracia, decide fundar Acción Popular Orensana, junto a Pío Cabanillas (exministro de Franco), partido político que se integrará posteriormente en la coalición de Adolfo Suárez, Unión de Centro Democrático (UCD). Utilizando las redes clientelares provinciales creadas durante la década anterior (alcaldes, cooperativistas, directores de sucursales de la Caja Rural, burócratas ligados al campo…), Eulogio logrará ser elegido diputado del Congreso durante tres legislaturas consecutivas (1977, 1979 y 1982). Tras la implosión de la UCD, funda Centristas de Ourense y, posteriormente, Coalición Galega, que, tras su muerte en 1988, se acaba integrando en el Partido Popular de la mano de su sucesor y discípulo, el secretario general José Luis Baltar Pumar. En COREN, el sucesor fue su hijo, Manuel Gómez Franqueira, nombrado formalmente director general en la asamblea de 1986 y que aún mantiene el cargo hoy en día.
La vida de Gómez Franqueira es la historia de un camarada del franquismo que supo aprovechar los resortes que ofrecía la dictadura a sus fieles mientras se presentaba como un triunfador empresarial hecho a sí mismo (self-made man).
Los panegiristas lo ensalzaron y siguen elogiando sus logros: cooperativas vinícolas, UTECO-COREN, Caja Rural… y le inventaron un pasado republicano próximo al Partido Galeguista para hacerlo pasar por «demócrata de toda la vida», al tiempo que ocultaron su militancia en la organización parafascista JAP (Juventudes de Acción Popular), su participación en la Guerra Civil como alférez provisional o la Gran Cruz de la Orden del Mérito Agrícola con la que fue condecorado en 1970. Pero es en ese pasado encubierto donde consolidó las amistades que promovieron su figura durante la dictadura hasta convertirlo en el hombre más influyente de la política provincial. Durante tres décadas, Eulogio Gómez Franqueira fue el gran cacique de esta provincia rural, un caudillo «a la ourensana».
Félix García Yáñez